Los ojos están llenos de un líquido viajero.

Vicente Huidobro (via huerto-de-astros)

¿Por qué escribe usted?

Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín

Porque Góngora porque la tierra porque el sol:
porque San Juan porque la luna porque Rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel

Porque la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed

porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás

Óscar Hahn, de Poemas de la era nuclearBartleby. Madrid, 2008.

Contra la poesía de las nubes

nosotros oponemos

la poesía de la tierra firme

—cabeza fría, corazón caliente

somos tierrafirmistas decididos—

contra la poesía de café

la poesía de la naturaleza 

contra la poesía de salón

la poesía de la plaza pública

la poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.

Nicanor Parra, Fragmento de Manifiesto de Obra gruesa (Santiago, Universitaria, 1969)

La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.

Octavio Paz (Fragmento Decir: hacer)

Si me caí, es porque estaba caminando.
Y caminar vale la pena, aunque te caigas.

Eduardo Galeano

Mientras corro, simplemente corro. Como norma corro en medio del vacío. Dicho a la inversa, tal vez cabría afirmar que corro para lograr el vacío. Y también es en el vacío donde se sumergen esos pensamientos esporádicos. Porque en el interior de la mente humana es imposible lograr el vacío absoluto. El espíritu humano no es ni tan fuerte ni tan consistente como para poder albergar el vacío absoluto. Sin embargo, esos pensamientos (o esas ideas) que penetran en mi espíritu mientras corro no son, en definitiva, más que meros accesorios del vacío. No son contenidos, son pensamientos generados en torno al eje de la vacuidad.
Los pensamientos que acuden a mi mente cuando corro se parecen a las nubes del cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo siempre es el cielo. Las nubes son sólo meras invitadas. Algo que pasa de largo y se dispersa. Y sólo queda el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez, inmaterial. Y a nosotros no nos queda sino aceptar sino aceptar la existencia de ese inmenso recipiente tal cual es e intentar ir asimilándola.

Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr, Editorial Tusquets, p. 32-33

Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones.

Roberto Bolaño (via tiolee)

Estuve a punto de hacerlo, y ahora no soy más que uno de los muchos que se preguntan por qué en algún momento no hicieron lo que habían pensado hacer.

Julio Cortázar, Fragmento de El otro cielo

(Source: ideasviajando, via purpurea)

Si una verdad no es lo suficientemente sólida para soportar que se le desnaturalice o se le maltrate, no es de especie muy robusta.

Samuel Butler (Citado por Gastón Bachelard en La intuición del instante, FCE, México, p. 10)

Tengo memoria de haber visto algo así como nubes espumosas haciendo remolino sobre mi cabeza y luego enjuagarme con aquella espuma y perderme en su nublazón.

Juan Rulfo, fragmento de Pedro Páramo, 1955